jueves, 25 de diciembre de 2014

Saludos y Taller sobre Espirtualidad liberadora de las CEBs

Guayaquil, jueves 25 de diciembre de 2015.

Estimadas/os amigas/os y compañeras/os de camino: buenas noches.
Esperando que estén bien.

He aquí la memoria de un taller sobre la Espiritualidad liberadora de las CEBs, para animarnos a vivir plenamente nuestro bautismo que nos hizo personal y colectivamente 'profetas y profecía, sacerdotes y sacerdocio de Cristo, y reyes pastores y reinado de Dios'... ¡Linda realidad y lindo programa!

Fraternalmente.
Pedro Pierre.



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E S P I R I T U A L I D A D   L I B E R A D O R A


CEBs Riobamba, 2014.PR.





CONENIDO
Introducción
1ª parte: Somos profetas y profecía, sacerdotes y sacerdocio, reyes-pastores, individual y colectivamente.
2ª parte: Guías para reuniones sobres estos 3 aspectos.
3ª parte: Comentarios.


INTRODUCCIÓN


Hemos sido acostumbrados a separar la materia y el espíritu. Concluimos de eso que, por ser materia, el cuerpo muere y vuelve a la tierra y el espíritu es regresa con Dios. Esta visión es dualista de la filosofías griega no responde ni a la realidad ni a la Biblia. Los seres humanos somos una sola unidad toda la creación: la vida que tiene distintos aspectos. El deseo espiritual de comunión, de infinito y de eternidad es para el ser humano entero, inclusive para el cuerpo, como también para la naturaleza y el cosmos. Somos el mismo proceso.
Para ubicarnos, vamos retomar las palabras de Gustavo Gutiérrez, sacerdote peruano, considerado como el mayor teólogo de la liberación. En su libro “Beber en su propio pozo. Itinerario espiritual de un Pueblo”, 1983, escribe:
“La espiritualidad es una aventura comunitaria: Paso de un Pueblo que hace su propio camino en seguimiento de Jesucristo a través de la soledad y amenazas del desierto. Esta experiencia espiritual es el pozo del que tenemos que beber, o, tal vez hoy en América Latina, nuestro cáliz, promesa de resurrección… Para los latinoamericanos, su propio pozo, aquel de donde deben beber, está situado en el proceso de liberación con el que están comprometidos.

¿Cuál es el espíritu que nos habita?
Respuestas: El que ha sido sembrado en nosotros en nuestro bautismo.
En el bautismo hemos sido hechos ‘profetas, sacerdotes y reyes-pastores’.



   parte :  “ SOMOS  PROFECÍA,  SACERDOCIO  Y  REINADO  DE  DIOS ”.


Contenido
1.   Juntos somos una profecía
2.   Juntos encarnamos el sacerdocio de Cristo
3.   Juntos somos el Reinado de Dios


I. SOMOS PROFETAS Y PROFECÍA PARA HOY

A. NUESTRAS VIVENCIAS INDIVIDUALES Y COMUNITARIAS
Somos individualmente profetas y como CEBs profecía: denunciamos lo que destruye el Reino (la vida, la convivencia, la naturaleza…) y anunciamos en palabras y hechos el Reino.

  1. Tenemos un doble conocimiento

a)     Conocimiento de la realidad y de sus causas:
-        Los pobres somos “empobrecidos”, es decir estamos marginados y oprimidos por el sistema capitalista: dependencia externa, desorganización nuestra, falta de sacerdotes con el Pueblo.
-        Conseguimos estos conocimientos conseguidos por:
. La concientización, el método ‘ver, juzgar, actuar’, y la religiosidad popular;
. La formación fe (Biblia, teología) y política unida.
b)     Conocimiento del Plan de Dios: Lo que es el Reino, Jesús, el mal, el proceso de liberación-resurrección.

2.    Vivimos una actitud de DENUNCIA de un sistema de muerte

-        Hablando y actuando (por ejemplo, en los Derechos Humanos) en la defensa de la vida.
-        Denunciamos las injusticias para desterrarlas: reconocemos que provienen de un sistema de muerte que nos lleva al pecado (personal y social).
-        Denunciamos, al defendernos (denuncias) y al protegernos (organización y alternativas).

3.    Vivimos una actitud de ANUNCIO de un proyecto de vida
-        Con palabras: comunicando, celebrando…
-        Con hechos: cambios personales, asociaciones…
-        Tenemos un proyecto como Pueblo: Organización y Poder popular, y como Iglesia: Reino de Dios.

B. JESÚS Y LOS PROFETAS NOS DAN NORMAS Y CRITERIOS DE ACCIÓN

1.    Los profetas nos enseñan un camino
-        Anuncian la alianza y denuncia lo que la destruye.
-        Ayudan a la concientización de las personas por sus palabras y por ser testigos vivos de su mensaje.
-        Dios quiere un Pueblo consciente, libre y organizado.

2.    Jesús es el mayor profeta del Reino
-        Construye el Reino desde los pobres.
-        Da normas de servicio, desprendimiento, organización.
-        Vence el mal, el pecado y la muerte.

3.    Tareas y alternativas


a)     Mayores tareas
-        Vida personal más digna,
-        Visión global de la sociedad y de sus cambios,
-        Hacer escuchar nuestra voz,
-        No quedar sólo en el templo o lo religioso,
-        Hacernos reconocer como verdaderos intérpretes de la Palabra de Dios.

b)     Alternativos o nuevos caminos a fortalecer
-        Profundizar el método que parte de la realidad.
-        Tomar mayores responsabilidades como Iglesia de los Pobres.

CONCLUSIÓN
               Ser profetas o profecía para hoy es responder a los desafíos actuales con proyectos concretos según los valores del Reino.


II. ENCARNAMOS INDIVIDUAL Y COLECTIVAMENTE EL SACERDOCIO DE CRISTO

Somos individualmente y como CEBs sacerdotes: ayudando en la relación con Dios en la familia y con los demás (oración, profundización de la Biblia, bendiciones, religiosidad popular…). El primer sacerdocio es el bautismal: el sacerdocio ordenado está al servicio del sacerdocio bautismal: eso lo dice el Concilio Vaticano 2°.

A. NUESTRAS VIVENCIAS COMO CEBs

1.    Los servicios internos a nuestras CEBs
-        En nuestras reuniones:
. Organización, lectura y comentarios de la Palabra de Dios, la oración comunitaria
. Características: fe, valores del Reino, mística,
-        Mediante nuestros servicios de formación:
. Temas fe y política,
. Medios: cursos, boletines, encuentros.
El eje es la Palabra de Dios. La meta: unificar fe y vida.

2.    Servicios religiosos y ministerios nuestros
-        Los “servicios” son actividades puntuales. Los “ministerios” son servicios estables, específicos y reconocidos por la Comunidad.
-        Existen servicios sociales, litúrgicos, de evangelización, servicios de solidaridad… en respuestas a las necesidades.
El eje es la Eucaristía. La meta: la expresión comunitaria y liberadora de la fe.

3.    Las CEBs somos escuela para los servicios populares
       La Palabra de Dios, nuestra fe y nuestras vivencias compartidas:
-        Nos dan criterios (somos “sal”),
-        Nos exigen que apoyemos (o creamos) organizaciones populares (somos “fermento”),
-        Pasan a ser una aporte valioso (somos “luz”).

B. CRITERIOS A PARTIR DE LA BIBLIA Y DE LOS DOCUMENTOS ECLESIALES

1.      La Biblia, desde el éxodo, nos da 3 criterios fundamentales:
-        La opción por los pobres: desde ellos lo construimos todo.
-        Pero los pobres conscientes, organizados y valientes.
-        La Comunidad es la base de todas las actividades.
  1. Se busca la dignidad de las personas y la organización.
-      Fidelidad a un proyecto comunitaria de liberación.
-      Unión fe y vida (personal y comunitariamente – dimensión política).
-      Organización y planificación.
-      Entrega y lucha para un cambio total personal y estructural.
Somos una Iglesia viva al servicio de la liberación. Somos para nuestro Pueblo manifestación y comunión con Dios.

C. TAREAS Y ALTERNATIVAS

1       Mayores tareas:
Al nivel local, nacional y latino americano: Intensificar la formación, la comunicación y la solidaridad.

2. Alternativas a fortalecer o crear:
-        Pasar de los servicios religiosos a los ministerios,
-        Discernir sacerdotes surgiendo de los sectores populares.
-        La eucaristía como celebraciones festivas y populares (compartidas).
-        La religiosidad popular es un sacerdocio popular.

CONCLUSIONES
               Nuestros trabajos religiosos relacionados con servicios populares son un culto para Dios: nos hacemos su Pueblo y él nuestro Dios. Eso lo dice Pablo: “Sean una ofrenda agradable a Dios” (Romanos 12,1).



III. INDIVIDUALMENTE CONSTRUIMOS EL REINO Y COLECTIVAMENTE SOMOS ESTE REINO DE DIOS

Somos individualmente y como CEBs reyes-pastores: nos organizamos como Iglesia de los Pobres y Pueblo de los Pobres al servicio de la liberación. Eso es el Reino de Dios.

A. NUESTRAS VIVENCIAS COMO CEBs EN LAS ORGANIZACIONES POPULARES

  1. Tres realidades con un proyecto común
-        Los indígenas identifican la Comunidad Cristinas y la Organización Popular. La Comunidad es primera.
-        Los campesinos intercambian aportes entre Comunidades Cristianas y Organización Popular.
-        En la marcha es paralela la unión entre CEBs urbanas y la Organización Popular.
El proyecto común es adelantar la civilización del amor desde los pobres.

  1. Características de las CEBs urbanas y las Comunidades Cristianas Campesinas (CCC): (4 niveles)
-        FE: Dios, la Biblia, somos Iglesia, nuestra mística: primero los pobres.
-        REFLEXIÓN: reuniones de fe, método clásico (ver, juzgar, actuar), formación teológica.
-        COMPROMISO: evangelizar y compromiso popular.
-        CELEBRACIÓN: oraciones, sacramentos, religiosidad popular, fiestas.
Somos un Pueblo en marcha hacia su liberación integral.

  1. Características de las Organizaciones Populares:
-        Conciencia de clase y análisis de la realidad.
-        Nacen de las necesidades populares.
-        Organizan a los pobres por sus derechos.
-        Luchan organizada y solidariamente.
-        Buscan un cambio político.
Se proponen alcanzar un poder popular en una nación de iguales (o sea, de pobres).

  1. Puntos comunes entre CEBs, CCC y Organizaciones Populares
-        Los 2 somos una organización popular, porque somos de la base: base de la Iglesia de la Sociedad. Explotación y marginación.
-        Nos identificamos por la misma fuerza: lucha y religiosidad popular.
Somos un mismo Pueblo oprimido y creyente.

B. APORTES ENTRE CEBs, CCC Y ORGANIZACIÓN POPULAR

1.    Las CEBs-CCC aportan a la Organización Popular
-        Fe en los pobres y mística de lucha, vida, fiesta, entrega, esperanza.
-        Dimensión comunitaria y trascendental.
-        Metodología: acción, reflexión, celebración.
Las CEBs y CCC somos para las Organizaciones Populares un reto para la fraternidad.

2.    La Organización Popular aporta a las CEBs y CCC
-        Concientización de la realidad y de sus causas.
-        Oportunidad concreta de compromisos u luchas.
Las Organizaciones Populares son para las CEBs un reto para la verificación de su fe.

3.    Conclusión
-        Somos un solo cuerpo con 2 pies: uno es de las CEBs y el otro de la Organización Popular.
-        Hay entre los 2 no sólo un aporte mutuo, sino en enriquecimiento.
-        Mejorar la marcha conjunta mediante una mejor colaboración.

C. MEJORAR UNA MARCHA CONJUNTA MEDIANTE UNA MEJOR COLABORACIÓN
  1. Meta de cada uno (CEBs – O.P.): mayor conocimiento y respeto mutuo.
  2. Meta común: hacer encuentros y cursos juntos, promover juntos alternativas comunes.
  3. Tareas:
-        En las CEBs
. Profundizar la realidad de Iglesia de los Pobres.
. Reino, Bien común, Poder Popular.
. Dimensión política de la fe.
. Ganar a obispos y sacerdotes para un trabajo popular.
-        De las CEBs y la O.P.
. Celebración, intercambio de material, solidaridad.
. Como CEBs y O.P., somos complementarios.
  1. Alternativas
-        Darnos cuenta de los caminos alternativos de sociedad.
-        Aumentar el aporte mutuo para ser Iglesia de los Pobres y el Poder Popular.

CONCLUSIÓN
               Los pobres organizados somos alternativas para una nueva civilización.






Las CEBs en Aparecida

1.      LAS CEBS PERSEVERAN (RESISTEN A LAS CRISIS, NO ESTAN DECADENTES)
-        “Florecen” (99e)
-        Manifiestan frutos del Espíritu y de comunión (307).
-        Han sido fieles hasta el martirio (178)

2.      RENACEN PORQUE:
-        Viven la Palabra de Dios (178)
-        El compromiso social (178).
-        Despiertan nuevos ministerios en la sociedad y en la Iglesia (178).
-        Son misioneras (179).
-        Eucarísticas (180).
-        Espiritualidad y comunión eclesial (179).

3.      SORPRENDEN PORQUE
-        Retoman la experiencia de las primeras comunidades cristianas (178).
-        Son fieles a la Tradición y al Magisterio (179).
-        Optan por los pobres (179).
-        Son escuelas de formación (178). Educan los adultos en la fe (178); preparan discípulos y misioneros para la nueva evangelización (307).
-        Revitalizan tanto las parroquias (179) como la Iglesia Particular (179).
-        Son un válido punto de partida para la Misión Continental (4ª. Redacción 195).


  parte :  Desarrollo. SOMOS PROFETAS Y  PROFECÍA,
SACERDOTES Y SACERDOCIO, REYES-PASTORES Y REINADO DE DIOS


CONTENIDO
1.    Introducción
2.    Unas 3 guías de reuniones
3.    Comentarios

Nuestra identidad: Las CEBs somos una alternativa para una Iglesia viva y una sociedad nueva.


INTRODUCCIÓN


  1. Como bautizados, somos individualmente ‘profetas, sacerdotes y reyes
Nuestro bautismo nos ha hecho a cada uno de nosotros ‘profeta, sacerdote y rey’. Es la responsabilidad nuestra de lleva adelante esta triple responsabilidad.

  1. Como CEBs, somos colectivamente profecía, sacerdocio y reinado de Dios
Esta misión bautismal tiene una dimensión colectiva que se va llevando adelante con nuestra participación en las CEBs. Allí descubrimos que un testimonio individual es insuficiente. Y descubrimos que colectivamente somos una profecía, un sacerdocio y el reinado de Dios


 I  :  UNAS  3  GUÍAS  DE  REUNIONES.


1ª guía para reunión de grupos.
LAS CEBs SOMOS UN ALTERNATIVA PROFÉTICA PARA NUESTRA IGLESIA Y NUESTRO PUEBLO


A. BREVE REFLEXIÓN. Qué queremos decir: ‘Por nuestra práctica somos una alternativa profética’

  1. Por nuestra práctica, actuamos como profeta
Frente a la realidad de injusticia, explotación y mentira organizada, nuestra vivencia personal y comunitaria nos lleva a actuar:
-        Denunciando la maldad y haciendo descubrir la verdad de las cosas, las causas de nuestros males (falta de trabajo, vivienda, educación, salud, dignidad…).
-        Anunciando y dando testimonio de una nueva manera de vivir, de un nuevo sistema de sociedad basado en la solidaridad, la justicia, igualdad, responsabilidad…

  1. Por eso, como CEBs, somos una alternativa. En común, somos una PROFECÍA.
Al vivir personalmente así, somos profetas. Al actuar de esta manera, nuestra Comunidad es para los demás una profecía. Damos juntos un testimonio actualizado de la Palabra de Dios. Conociendo la realidad, somos ejemplos vivos de nuevas maneras de expresar nuestra fe y vivir los valores del Reino. Tal vez sin darnos cuenta, hemos abierto nuevos caminos. Ayudamos así a nuestra Iglesia a cumplir su misión profética. Desde nuestro Pueblo, alzamos nuestra voz proclamamos la verdad, anunciamos que un cambio es posible. Como tal, las CEBs somos una alternativa, es decir una posibilidad ya presente y real en la que nuestra Iglesia es más fiel a Cristo, y nuestro Pueblo más digno y responsable.

B. REUNIÓN POR GRUPOS

1.    Mensaje: Fortalecernos nuestro testimonio profético
-        Mediante nuestro testimonio, las CEBs somos un Pueblo de profetas.
-        Además de lo personal, Dios nos pide que seamos en común su PROFECÍA para hoy.
-        Nuestra vocación es ser personal y comunitariamente una alternativa profética.

2.    Conversemos
1.      Mediante nuestro testimonio profético, ¿qué caminos hemos abierto para nuestra Iglesia y nuestro Pueblo?
2.      ¿Qué Palabra de Dios nos clarifica para seguir adelante como profetas y profecía?
3.      ¿Qué nuevos pasos vamos a dar para una mejor fidelidad a Dios y a nuestro Pueblo?


2ª guía para reunión de grupos
LAS CEBs SOMOS UNA ALTERNATIVA SACERDOTAL PARA NUESTRA IGLESIA Y NUESTRO PUEBLO


A. BREVE REFLEXIÓN. Qué queremos decir: ‘Por nuestra práctica somos una alternativa sacerdotal’

  1. Por nuestra práctica, actuamos como sacerdotes
Ante el ambiente materialista e individualista, nos sentimos llamados por Dios a prestar distintos servicios e nuestra Iglesia y nuestro Pueblo:
-        Por una parte, en nuestra Iglesia, ejercemos una serie de ministerios: animación de grupos, coordinación de Comunidades, evangelización (catecismo, cursos, misión), preparación de los sacramentos, celebración de la Palabra (templos, enfermos)…
-        Por otra parte, nuestra mística cristiana aporta luz y esperanza a nuestro Pueblo: Participamos sin intereses, buscamos la unión y la concordia, mantenemos la atención a los más pobres, invitamos al perdón…

  1. Por eso, como CEBs somos una alternativa sacerdotal. En común somos un sacerdocio.
Nuestros ministerios y servicios aparecen no sólo como actos personales e individuales, sino también como la actitud de toda una Comunidad. Pasamos a ser intermediarios entre Dios y nuestros hermanos, y por otra parte, llevamos a Dios las penas, las alegrías, los ruegos y anhelos de todo nuestro Pueblo. Ayudamos a nuestra Iglesia en su tarea sacerdotal para que sea más efectiva. Y ayudamos también a nuestro Pueblo a abrirse cada vez más a una dimensión fraternal y trascendental: Para él somos testigos de Dios, intermediarios y obreros de la Alianza.
Como tal, las CEBs somos una alternativa sacerdotal: Abrimos nuevos caminos para que el sacerdocio de Cristo se haga visible mediante nuestro actuar común.

B. REUNIÓN POR GRUPOS

  1. Mensaje: Fortalecernos como alternativa sacerdotal
-        Las CEBs somos un Pueblo sacerdotal mediante nuestros distintos ministerios.
-        Cristo nos pide que seamos en común su sacerdocio para hoy.
-        Nuestra vocación es ser, personal y comunitariamente, un servicio sacerdotal

2.    Conversemos
1.      Mediante nuestro testimonio sacerdotal, ¿qué caminos henos abierto para nuestra Iglesia y nuestro pueblo?
2.      ¿Qué Palabra de Dios nos confirma para seguir adelante como sacerdotes y sacerdocio?
3.      ¿Qué nuevos pasos vamos a dar para una mejor fidelidad a Cristo y nuestro Pueblo?


3ª Guía
LAS CEBs SOMOS UNA ALTERNATIVA REAL PARA NUESTRA IGLESIA Y NUESTRO PUEBLO


A. BREVE REFLEXIÓN. Qué queremos decir: ‘Por nuestra práctica somos una alternativa real’

1.      Por nuestra práctica, actuamos como reyes

-        Por una parte, ante la realidad de nuestros grupos cristianos cerrados y meramente espiritualistas, ante la falta de seglares comprometidos, ante nuestra Iglesia con manifestaciones triunfalistas, nuestra oración personal y comunitaria nos ha llevado a vivir lo que rezábamos, la Palabra de Dios nos ha hecho misioneros: somos más partícipes en las responsabilidades y decisiones de nuestra parroquia…
-        Por otra parte, ante nuestras organizaciones populares débiles, poca organización, muchas al servicio de intereses ajenos, por practicar una fe viva nos hemos integrado a estas organizaciones, participando desinteresadamente, buscando una mayor coordinación, abarcando la dimensión política, fomentando la solidaridad, la participación, la igualdad con otros. Nuestra práctica cristiana nos ha llevado a ser activos tanto en nuestra Iglesia como en nuestro Pueblo.

  1. Por eso, como CEBs somos una alternativa real: En común somos el Reinado de Dios.
Nuestra presencia y nuestro aporte en nuestra Iglesia y Pueblo hacen que somos sal, luz y fermento en medio de nuestros hermanos, luchando con ellos por la liberación. Avanzamos juntos hacia una mayor conciencia, participación y organización de nosotros los pobres y de nuestra sociedad en general. A través de nuestros compromisos, nuestra Iglesia es más ‘Iglesia de los pobres’ y nuestro Pueblo puede alcanzar más rápidamente su ‘socialización’ (Papa Juan Pablo 2º, El Trabajo Humano 14-15).


B. REUNIÓN POR GRUPOS

1.      Mensaje: Confirmémonos como alternativa real
Las CEBs somos una alternativa ‘real’ por nuestros propios servicios de liberación: es nuestro desafío cristiano hacer que el futuro sea una convivencia de hermanos iguales.

2.      Conversemos
1.      Por nuestra participación en organizaciones, ¿qué caminos hemos abierto para nuestra Iglesia y nuestro Pueblo?
2.      ¿Qué Palabra de Dios nos anima para seguir adelante como reyes pastores individual y colectivamente?
3.      ¿Qué nuevos pasos vamos a dar para una mejor organización de nuestro Pueblo?






POEMA  DE  ESPERANZA  Y  COMPROMISO

‘Creyentes en el Dios de la vida,
Apasionados por la causa de la Vida en la Patria Grande,
Esperanzados y esperanzadores a pesar del imperio de la muerte
que pretende ser impuesto al Reino.
¡Dios y nosotros y nosotras, juntos/as podemos más!
Nosotros cargamos el día en los ojos
en nuestros pies, nuestras manos.
Contra el mercado total:               Total solidaridad.
Contra el fin de la historia impuesta: La renovada utopía.
Contra toda muere:                     La vida siempre.
‘Todavía cantamos’ y aún soñamos y somos fuente de vida para el mañana.’

Monseñor Pedro Casaldáliga, Brasil.


 II.  :  C O M E N T A R I O S.


Iº.  SOMOS  PROFETAS  Y  PROFECÍA

               Hemos evolucionado mucho en lo que entendemos por la palabra ‘profeta’. Lejos está de nosotros esa identificación del profeta con un simple adivino. Ahora vemos que es profeta quien es hoy la voz de Dios. Se trata no sólo de leer y comunicar la Palabra de Dios, sino sobre todo de ser hoy Palabra de Dios con el testimonio de su vida, individualmente y colectivamente. Después de haber conocido a los profetas del Antiguo Testamento, creído en un Cristo vivo, admirado a Monseñor Oscar Romero, profeta y mártir, experimentado ser CEB, decimos con orgullo: ‘Cada uno podemos ser profeta, tenemos que ser profeta. Somos un Pueblo de profetas. Nuestra Comunidad es una PROFECÍA para hoy’.
               Llegado a este punto, hagamos una pausa para dejarnos evaluar por la Palabra de Dios, la práctica de Jesús y la vida de la Iglesia, ayer en sus orígenes y hoy en sus nuevos testigos.

A. EN EL ANTIGUO TESTAMENTO: Los hombres testigos

  1. Los libros de los Profetas se han hecho más cercanos a nosotros desde que nos hemos sentado a leer la Biblia en grupos y ayudado a vivirla en Comunidad. Sus nombres se han hecho más familiares: Moisés, Isaías, Jeremías, Ezequiel, Amos… hasta Juan Bautista, sin olvidar a las mujeres profetizas.
  2. Nos ha llamado siempre su vocación. Han sido llamados por Dios a pesar de sus debilidades y miedos, y han cumplido su misión en medio de rebeldías y persecuciones, para que su Pueblo siga fiel a los caminos de la Alianza.
  3. Su mensaje es siempre fuerte y llamativo. Están muy al tanto de la realidad social, política y religiosa, interna y extranjera. Su don es aplicar la Alianza a esta realidad para iluminarla, criticarla, purificarla, nombrando personas y hechos. Su palabra se encarna en el diario vivir, empujando un futuro más conforme al plan de Dios:
-        Denuncian las faltas contra la Ley (básicamente los 10 mandamientos) y los atropellos a los pobres.
-        Invitan a superar las tradiciones muertas.
-        Exigen la práctica de un culto que lleve a la justicia.

Por una parte, anuncian castigos porque su Pueblo elige caminos de muerte y no de vida. Por otra, aseguran y testifican que Dios es fiel, liberador, misericordioso. Describen con esperanza segura la venida de una nueva Alianza con el ‘Sievo de Dios sufriente y victorioso’. Jubilan de gozo en desvelar el futuro de Dios y del Pueblo, mostrándolo ya presente.

B. JESÚS ES LA PALABRA DE DIOS HECHA CARNE
               Jesús es más que un profeta, es Dios hecho hombre y en él alcanza su meta y su dimensión verdadera: lleva al pleno éxito la Alianza. Sus palabras, sus gestos, toda su vida es un PROFECÍA, realización de lo anunciado en el Antiguo Testamento y anticipo de de la armonía restablecida consigo y con Dios. Jesús:
-        Da plenitud a la Ley y los Profetas, siendo Buena Noticia para los pobres (Lucas 4),
-        Pone el culto y las tradiciones al servicio de las personas y de la justicia (Mateo 12),
-        Es la resurrección y el Reino ya realizados en él (Juan 12,32).
Su paso entre nosotros queda para nosotros y todos los tiempos como la eterna profecía que vamos desarrollando a lo largo de los siglos, entrando nosotros como piedras vivas y cuerpo suyo.

C. LA IGLESIA: PUEBLO DE PROFETAS Y PROFECÍA DE DIOS
               La Iglesia continua siendo ayer, hoy y mañana la doble presencia de Jesús y de su profecía.

  1. Somos Pueblo de profetas que predicamos a Jesús como Palabra y Alianza de Dios, liberador de los pobres reunidos en Comunidad y organizado en Pueblo, teniendo unos el don de profecía más marcado para el bien de la Comunidad (1 Corintios 14,29).
  2. Somos también, como Pueblo de Dios, la PROFECÍA que él envía y que el mundo necesita. Cumplimos lo que anunciaba Moisés, el mayor de los profetas: ‘¡Ojalá todo el Pueblo fuera profeta!’ (Números 11,29), lo cual empezó el día de la primera Pentecostés, cuando el Espíritu Santo fue derramado sobre la Comunidad de los primeros cristianos (Hechos 2,14).

CONCLUSIÓN
               Que nuestra vida y nuestro testimonio comunitario continúen siendo esta voz nueva y clara para que nuestra Iglesia y nuestro Pueblo lleguen a ser semilla y presencia, es decir sacramento del Reino de paz y de justicia que Dios quiere e inauguró en Jesús. Él nos elige para ser hoy SU PROFECÍA mediante nuestras Comunidades. ¡Adelante!


II.  SOMOS  SACERDOTES  Y  SACERDOCIO

               ‘Hijo, te doy la bendición de Dios’, ‘Padrecito, ruegue a Dios por mi’, ‘El servicio que presta a Dios esta mujer es un verdadero sacerdocio’… Cualquier de nosotros podemos ser el autor de estas expresiones u otras iguales: son 3 frases del mismo sacerdocio que nos pertenece a todos los bautizados. Veamos en la Biblia el origen del sacerdocio, su evolución, sus funciones, para confirmar el ejercicio de nuestro común sacerdocio: el del Pueblo de Dios.

A. EN EL ANTIGUO TESTAMENTO: Un Pueblo sacerdote

  1. Origen del sacerdocio
-        Abraham ejerce un sacerdocio familiar: Construye altares, ofrece sacrificios afín de recibir la bendición de Dios, él y su familia (Génesis 12,6-7; 18,18; 22,19).
-        Luego en tiempos de Moisés, una tribu, la de Leví (los Levitas) asumen las funciones sacerdotales: ofrecer sacrificios en nombre del Pueblo y bendecir al Pueblo en nombre de Dios (Éxodo 32,29). Más tarde, entre los Levitas, los descendientes de la familia de Aarón asumen el papel de sumo sacerdote, y se lo consagra con una unción. Los sacerdotes de las demás familias pasan a ser menos importantes.
-        Como vemos, el sacerdocio no es tanto propiedad de una persona, sino más bien de un grupo: familia o tribu. Además desde el principio, se ha considerado al Pueblo en general como normal poseedor del sacerdocio. ‘Dios dijo a Moisés: ´Los tendré a ustedes como mi Pueblo de sacerdotes y una nación que me es consagrada´’ (Éxodo 19,6 y también Isaías 61,6). Es el Pueblo que, con su fidelidad a la Alianza con Dios, garantiza el verdadero culto a Dios y mantiene vivas en su seno las tradiciones y leyes que lo constituyen. Al final de los tiempos, con la venida del Mesías, es el nuevo Pueblo de Dios quien le dará un culto perfecto.

2.    Las funciones sacerdotales: ofrecer y bendecir
               En el Pueblo de Jesús, el sacerdote cumplía un doble ministerio o servicio: el de la palabra y el del culto.
-        Por el ministerio o servicio de la Palabra, el sacerdote recuerda las tradiciones, es decir los relatos que funden la fe y las leyes.
-        Por el ministerio o servicio del culto, el sacerdote acoge a los fieles en la casa de Dios y preside los actos religiosos. Es el hombre del santuario. Su acto propio es el sacrificio: presentar a Dios las ofrendas y transmitir al Pueblo su bendición.

Así vemos que, como el profeta, el sacerdote tiene una misión religiosa, pero él la ejerce en el cuadro de una institución: el templo. Tiene una doble función de intermediario: entre los hombres y Dios y, por otra parte, entre Dios y los hombres. Mediante estas 2 actividades, el sacerdote mantiene viva la expresión religiosa del Pueblo.

B. EN EL NUEVO TESTAMENTO: La plenitud del sacerdocio

  1. Jesús es el único sacerdote
Nunca se dio Jesús el título de sacerdote, pero sí actuó ejerciendo el doble ministerio de todo sacerdote:
-        Jesús fue ministro de la Palabra. Por ser Hijo de Dios, Jesús fue la revelación suprema del Padre. Vino a dar cumplimiento a la Alianza y resume la Ley en su propio mandamiento, el del amor mutuo (Juan 13,34-35).
-        Jesús fue ministro del culto. Siendo él la víctima, como sacerdote se ofrece sobre el altar de la cruz; con su sangre, sella la nueva Alianza y es bendecido por Dios que lo resucita (Juan 10,17; Mateo 20,28).
La carta a los Hebreos explica más ampliamente el papel personal de Jesús cómo único sacerdote. Cumple una doble misión o mediación:
-        Siendo Hombre, representa a la Humanidad en un culto perfecto,
-        Siendo Dios, representa a Dios que nos comunica su Palabra y nos bendice sin reserva.

  1. Jesús participa su sacerdocio a su Iglesia

a).   Al elegir a los Doce, Jesús les confía la responsabilidad de su Iglesia. Les prepara al servicio de la Palabra, les transmite sus poderes (Mateo 10,8 y 18,18) y les confía la Eucaristía (Lucas 22,19).

b).   En los Hechos de los Apóstoles, vemos cómo:
-      Los Apóstoles prolongan el sacerdocio de Jesús: Reúnen a la Comunidad, continúan su actividad y celebra el nuevo culto en la Eucaristía (Hechos 2,42).
-      Los Apóstoles establecen nuevos ministros para ejercer a su vez el sacerdocio de Cristo: Son, a tiempo completo, ‘los dispensadores de los misterios de Dios’ (1 Corintios 4,1) y ‘ministros de la nueva Alianza’ (2 Corintios 3,6).

3.    La Iglesia, somos un Pueblo sacerdotal
El Nuevo Testamento da a nadie, fuera de Jesús, el título de sacerdote, pero sí a su Iglesia, es decir a nosotros el Pueblo de Dios. San Pedro (1ª carta 2,5-9) y San Juan (Apocalipsis 1,6; 5,10; 20,6) atribuyen a la Iglesia en general el sacerdocio de Cristo. Los bautizados somos los encargados de llevar la Palabra de Dios a todos los Pueblos y presentar a Dios el culto de todos ellos. Todas las Iglesias tienen sus ministros para representarla y presidir sus actos.

CONCLUSIÓN: Somos el sacerdocio de Cristo
Nuestra vida de cristianos es un acto sacerdotal al ejemplo del mismo Jesús: Prestamos un doble servicio. Participamos del sacerdocio de Cristo porque somos en conjunto:
-        Ministros de la Palabra al llevar el mensaje de Cristo y dar testimonio de su resurrección (Romanos 1,9) y
-        Ministro del culto, siendo nuestra vida y nuestra fe una ofrenda agradable a Dios (Filipenses 2,17); nuestro cuerpo es una hostia santa (Romanos 12,1).
Que nuestros ministerios en nuestra Iglesia y nuestros servicios en nuestro Pueblo sean luz y esperanza para todos nuestros hermanos. Dios nos exige actualizar para hoy el sacerdocio de su Hijo mediante los compromisos y el testimonio de nuestras Comunidades. Somos juntos testigos y bendición de Dios.


III. :  SOMOS  REYES-PASTORES  Y  REINADO  DE  DIOS

               El Reino de Dios es de los pobres’ decimos con razón (Mateo 5,3). Pero esta afirmación nuestra se presenta como una contradicción frente a la realidad que sufrimos: No es pobreza que vivimos sino miseria y condiciones inhumanas y antievangélicas. Al mismo tiempo nuestra existencia, como Job, nos ha hecho palpar lo que dice Jesús: ‘Mi reino no es según los de este mundo’ (Juan 18,36), porque hacemos la experiencia de vivir, de organizarnos, de tratarnos, de considerar nuestros bienes… de una manera nueva y digna. Veamos cómo la Palabra de Dios confirma lo que estamos viviendo y gozando.

A. ANTIGUO TESTAMENTO: El fracaso del Reinado

  1. Una organización social según la Alianza

a)     Desde su nacimiento, la situación del Pueblo de Jesús fue distinta de la de sus vecinos porque está marcada con una Alianza con Dios: ‘Ustedes serán mi Pueblo y yo seré su Dios’ (Éxodo 6,7). Al creer en un Dios único, amigo del hombre y comprometido con su liberación, el Pueblo de Jesús tiene entre sí relaciones y actitudes distintas.

b)     La marcha por el desierto es su primer aprendizaje de la vida en sociedad: La Alianza se desarrolla en el cuadro de instituciones políticas.
-        Con el maná, aprende a vivir según sus necesidades (Éxodo 16,16).
-        Moisés comparte la dirección de su Pueblo con otros responsables del Pueblo (Éxodo 18,13).
-        El Decálogo (los 10 mandamientos) son su primera Carta Constitucional (Éxodo 20).
-        Las leyes orientan hacia una igualdad social (Levítico 25)…

Esa organización social del Pueblo demuestra que estamos frente a una sociedad humanamente muy avanzada, basada no primero en el desarrollo económico como fuente de felicidad e igualdad, sino en instituciones que privilegian con preferencia a la persona humana y su convivencia social.

  1. La ambigua experiencia del reinado
A diferencia de los demás Pueblos, el único rey del Pueblo de Jesús es Dios (Jueces 8,23), y ningún rey humano lo encarna con sus poderes divinos.

-        Cuando el Pueblo se quiere dar un rey, el profeta Samuel se opone y explica su disentir (1 Samuel 8). Una vez ungido, el rey está sometido a la Alianza y sus leyes. Su primera obligación es ser fiel a ella. Sus funciones serán, en consecuencia, procurar a su Pueblo la justicia, la paz y la victoria.
-        A lo largo de 5 siglos que duró la monarquía, muchos reyes no respondieron al ideal que les era asignado: muy numerosos fueron los que cayeron en la idolatría, imitando a los reyes vecinos y pactando con ellos (2 Reyes 23), y el despotismo, abusando de su poder sobre sus propios compatriotas.
-        A partir de esta difícil experiencia, los profetas que Dios dará a su Pueblo la justicia, la paz y el gozo mediante un ‘príncipe’ (título menos luciente, Isaías 11), que será un pastor (Ezequiel 34). Hacen ver también que todos los Pueblos han de reunirse en este gran reinado de Dios (Isaías 60).

B. NUEVO TESTAMENTO: El Reinado de Dios con Jesús

1.    Jesús no quiere un reinado personal
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-        Jesús acepta el título de rey (Juan 1,49 y 18,37), pero no cede al entusiasmo mesiánico de sus compatriotas cuando lo quieren hacer rey según ellos (Juan 6,15). Demuestra que su poder, su reinado es un identificación con los pobres (triunfa montado sobre un burro, Juan 12,12) y un servicio (lava los pies de sus discípulos, Juan 13).
-      Pero sí, Jesús realiza un reinado distinto de los de este mundo (Marcos 10,42). No se opone violentamente ni a la autoridad del rey Herodes (Lucas 13,31), ni a la de emperador romano (le paga el tributo, Marcos 12,13), sino que con sus discípulos, comienza una nueva convivencia social, a tal punto que el ‘orden establecido’ lo condena a muerte como ‘subversivo’ (Lucas 23) y lo ejecuta como un delincuente común.

  1. La nueva convivencia social con Jesús

a).   Jesús formó en torno a sí mismo una Comunidad amplia de discípulos (Juan 6,60), hombres y mujeres (Lucas 8), al servicio de los cuales están ‘Los Doce’, cumpliendo ya un papel importante para la organización futura de la Iglesia.
b).   Para poder entrar a formar parte de su Comunidad, Jesús pone 2 condiciones fundamentales:
-      Renunciar al dinero y a todo lo que uno tiene (Mateo 19,16), no sólo mediante une desprendimiento afectivo sino un despojo efectivo (Mateo 19,27), y
-      Vivir el compartir de lo que se tiene con los que no tienen (Mateo 25); como signo de eso, la Comunidad de Jesús tenía bolsa común.
Esta actitud de Jesús, no hace ver un cambio radical de valores: Jesús no pone el dinero como medio de subsistencia, sino de compartir (Juan 6).

  1. Jesús presenta el programa básico de su Comunidad en las Bienaventuranzas, prometiendo así la felicidad, pero con valores opuestos a los del mundo. El punto central es ‘elegir ser pobres’, para tener a Dios por único rey (Lucas 16,13), y vivir como hermanos iguales (Mateo 5). Si se elige esa ‘pobreza-compartir’, los que sufren van a dejar de sufrir (2ª bienaventuranza), los violentos van a dejar de serlo (3ª), y los que tienen hambre y sed de justicia van a ser saciados (4ª)…

  1. Jesús actúa así para hacer entender que su Reino y liberación llegarán por medio de los pobres (Lucas 10,21). Procede al contrario del ‘mundo’ cuyos dirigentes aprovechan a los estudiados, poderosos y gentes de buena familia (Marcos 10,42) para dominar y explotar. Jesús suscita una realidad distinta mediante la igualdad, el respeto, la solidaridad.

  1. La actitud principal de la Comunidad de Jesús es el servicio: nadie impone a nadie, porque los primeros son los más despreciados (Mateo 18,3), es decir los que sólo sirven para servir. Y la gloria de Jesús es de haber querido ser el servidor de todos hacia el extremo (Juan 13,1 y 17). ‘Conviértanse, gritaba Juan Bautista antes de que llegara Jesús, porque el Reino de Dios está cerca’ (Marcos 1,1-14). Sólo cambiando de mentalidad y viviendo mejor el Evangelio, podremos entender el camino de Jesús.

Resumiendo
Jesús no se enfrenta directamente al sistema vigente en su época, sino que construye otra realidad distinta. Su actitud demuestra que el sistema no puede ser reformado y le busca una alternativa, es decir, una nueva sociedad con nuevos valores. Por eso, desde el principio de su ministerio, Jesús rechazó las 3 principales tentaciones o trampas del mundo (Mateo 4): el poder, el prestigio y el dinero, y constituyó otra manera de vivir en Comunidad.
-        Frente al poder, Jesús poner el servicio para desterrar la represión.
-        Frente al prestigio, Jesús pone la pobreza para desterrar la competencia.
-        Frente al dinero, Jesús pone el compartir para desterrar el enfrentamiento (violencia).
A partir de su vivencia y experiencia con la Comunidad de sus discípulos, Jesús nos demuestra que sí, una nueva sociedad es posible ya entre nosotros.

C. LA IGLESIA REALIZA EL MODELO COMENZADO POR JESÚS
               Este fue el reto de los primeros cristianos: ¿qué buena Noticia anunciar y cómo hacer presente el Reino de Dios? Lo más significativo fue seguramente continuar lo que Jesús había inaugurado con ellos, un camino nuevo en la manera de vivir y testificar colectivamente la resurrección. Por esta razón, llamaban al principio a los cristianos ‘los del Camino’ (Hechos 9,2). El libro de los Hechos y las cartas de los Apóstoles testifican de esta nueva realidad:
-        Eran gente pobre, sin título ni poder (1 Corintios 1,27).
-        Vivían el compartir (Hechos 4,32).
-        Transforman las estructuras de esclavitud (Carta a Filemón).
-        Están perseguidos por los poderes de este mundo (Efesios 6,10).
-        Son seguros de la victoria de su causa (Apocalipsis 13 y 21)…

CONCLUSIÓN
               Como CEBs, estamos viviendo algunos de estos valores fuertes y abrimos un camino nuevo. Somos una alternativa de organización distinta de nuestra sociedad. Mediante nuestro vivir, nuestra Iglesia puede ser ‘verdaderamente Iglesia de los Pobres’ (Juan Pablo 2º, carta El Trabajo Humano 8). Y nuestro Pueblo puede recobrar su valor, su poder y dignidad con más ánimo y esperanza. Nuestra fe y nuestras vivencias van dirigiendo nuestros pasos para que seamos con todos una exigencia de fraternidad e igualdad.


¡ ADELANTE :  EL  FUTURO  ES  DE  NOSOTROS  LOS  POBRES !
¡ DEL  NUEVO  MILENIO  LOS  POBRES  SOMOS  LA  BUENA  NUEVA ¡